Conversando con adolescentes

Conversando con adolescentes

Muchos padres comentan que hablar con un adolescente es casi imposible, ya que ellos se sienten fiscalizados, las conversaciones se vuelven interrogatorios y sus respuestas no pasan de monosílabos. La verdad es que en muchos casos puede llegar a ser así. Pero podemos aprender a tener mejores conversaciones. Llevo muchos años hablando con ellos y tengo algunos trucos que voy a compartir.
  • Empezar la conversación explicando vosotros y atender sobre todo a cómo os sentís y porqué os sentís así.
Ejemplo: Hoy en el trabajo nos hemos divertido de lo lindo, nos han enseñado un nuevo programa y nos ha costado un montón entenderlo, las pifiadas eran de película… si nos hubieses visto por un agujero!!!! ¿tú qué tal en el instituto?
  • Cuando habléis con vuestros/as chicos/as prestad toda la atención en la conversación y no hagáis otra cosa a la vez. Nos hemos habituado a restar importancia a las conversaciones y hacemos miles de cosas mientras hablamos, es un error grave de nuestra sociedad y debemos cambiarlo. Para que un charla sea gratificante y profunda requiere de toda nuestra atención.
  • Prestar atención a lo que dicen y al cómo lo dicen.
Ejemplo: dices que estás bien pero yo te veo un poco triste, ¿qué me estoy perdiendo?
  • Expresar interés, aprobación, preocupación sin juicios (qué difícil, ¿eh?) por lo que nos están contando y mostrar ánimo, cariño y abrir otras posibilidades que no han contemplado, es otra manera de mostrar que estamos en la conversación.
Ejemplo: ¿cómo te sentiste con la reacción de tu compañero? ¿qué le dijiste? ¿qué te hubiese gustado decirle? ¿cómo lo plantearás la próxima vez?
  • Para continuar con un diálogo fluido es muy importante hacer preguntas y comentarios abiertos.
Ejemplo: Nuestro hijo se ha enfadado con un buen amigo, por algo que le ha hecho.
Respuesta cerrada: Mira que es tonto, no te preocupes tienes más amigos.
Respuesta abierta: con lo que tu valoras su amistad…. (posiblemente con esta respuesta seguirá hablando de sentimientos, de valores…).
  • Hay que hacer recapitulaciones de vez en cuando y preguntar si estamos entendiendo lo que nos quieren transmitir.
Ejemplo: si no te he entendido mal, ¿me estás diciendo que Juan ya no es tu amigo?
Supongo que lo habrás pensado mucho, ¿Qué consecuencias crees que van a derivar de tu decisión?
  • Debemos animarles a participar activamente en las conversaciones y permitir que se expresen con total libertad, aunque pensemos que sus ideas están equivocadas, si los censuramos o criticamos, costará mucho más que se abran. Cuanto más los apoyemos más motivados se sentirán.
Al principio aprender a tener buenas conversaciones nos puede costar un poco, pero es cuestión de práctica y creo que las ganancias son tantas que vale la pena el esfuerzo. ¿Qué podemos perder en intentarlo? Y ¿Qué podemos ganar?

Los padres poseemos algunos recursos para educar a nuestros hijos y uno de los más poderosos es la comunicación, ¡USÉMOSLO!
Julio Cesar Moreno Duque

soy lector, escritor, analista, evaluador y mucho mas. todo con el fin de aprender, conocer para poder aplicar a mi vida personal, familiar y ayudarle a las personas que de una u otra forma se acercan a mi.

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