La relación entre hermanos

La relación entre hermanos

Aunque en casa el trato con los hijos sea el mismo y se intente educarlos a todos por igual, siempre surgen diferencias. Los padres conocen a sus hijos y les exigen y ofrecen lo que consideran mejor para cada uno, conscientes de sus diferencias. Todos los hijos son distintos y no por ser hermanos se asemejarán más o menos, pero lo cierto es que los padres tienen gran incidencia en la convivencia entre ellos. De la relación que establezcan pueden aprender conceptos de compañerismo, lealtad, colaboración, o bien de competencia, rivalidad, sumisión e inferioridad. Estos patrones pueden influir en el comportamiento del niño. Lo que aprende en casa relacionándose con sus hermanos lo asimilará y lo dirigirá hacia las demás personas con las que se relaciona, amigos y familiares.

Cuando surgen rivalidades y peleas

La mayoría de hermanos se pelean entre sí, pero el nivel de rivalidad que se establece entre ellos puede depender en cada caso en concreto, más que de la propia edad y la personalidad del niño, de la situación familiar que existe en casa y del tipo de respuesta que se le ofrece a su comportamiento. Las peleas más frecuentes son las que surgen con el hermano menor. Normalmente a éste se le ve como al consentido y privilegiado de la familia, a la vez que es el que molesta constantemente con sus gracias y exigencias de juego.
No les parecen justas las reacciones de los padres alegando la menor edad del pequeño y esto origina celos en muchas ocasiones, aportando más conflictos a la situación. El hermano mayor quiere conservar la intimidad en todas sus pertenencias y en muchas ocasiones su hermano pequeño no se lo permite. Si la diferencia de edad no es muy grande, se puede llegar a insultos y discusiones, que a veces pueden terminar en verdaderas peleas, con la consiguiente e inevitable intervención de los padres.

Cuando el hermano mayor se erige como modelo de comportamiento para el pequeño

Los niños que nacen en hogares donde ya hay otros hijos, se mueven y relacionan ya desde que nacen en un ambiente en el que no sólo están sus padres, sino que también están sus hermanos. A medida que crecen, en muchas ocasiones, se les ve como rivales y competidores, pero en las primeras etapas el menor tiende a tomar a su hermano mayor como líder, convirtiéndolo en su modelo de identificación. Si se adopta esta identificación, el niño quiere ser como su hermano y alardea frente a sus amigos o de lo fuerte y poderoso que es. Quiere parecerse a él y estar siempre con él.
Esta pasión ocasiona muchas veces problemas de relación entre ellos. El menor puede resultar molesto al querer inmiscuirse continuamente en el mundo de su hermano. Ante esto, el mayor adopta posturas que el pequeño entiende como autoritarias y represivas. Rápidamente muestra su pesadumbre a sus padres, los cuales se enfadan y reprenden la actitud del hijo mayor, incitándolo a la responsabilidad que tiene adquirida frente a su hermano. Es necesario que los padres busquen la buena relación entre sus hijos, teniendo en cuenta que el menor tiende a ser menos competitivo que el mayor y se comporta de un modo más activo y rebelde.

En definitiva, los hermanos mayores son grandes maestros para sus hermanos pequeños. Los hijos que ocupan una segunda posición en la familia aprenden antes informaciones y actitudes que no corresponden a su edad. Inducidos por su hermano mayor, las fechorías también las practican con anticipación.
Julio Cesar Moreno Duque

soy lector, escritor, analista, evaluador y mucho mas. todo con el fin de aprender, conocer para poder aplicar a mi vida personal, familiar y ayudarle a las personas que de una u otra forma se acercan a mi.

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