'Cualquier cosa que se diga sobre mi
tamaño, es relativa'.
En entrevista, el pene se resta importancia y
se describe como un órgano más.
Lo primero que "el mejor amigo del hombre" pide aclarar en esta entrevista es
que él no la buscó.
"Aunque la gente tiende a pensar lo contrario, no soy
farandulero ni ando por ahí pidiendo que hablen de mí. Soy un órgano como los
otros", dice.
Eso sí, admite que por estar domiciliado en el área más
cubierta del cuerpo, "para bien o para mal tiendo a ser muy referenciado en
privado, pero intencionalmente ignorado en público… Eso me ha fortalecido el
carácter. Así que, pregunte lo que quiera…".
Aunque un hombre
puede vivir sin usted, gran parte de la masculinidad gira en torno suyo. ¿Por
qué será?
Eso no es culpa mía. Desde el comienzo de los
tiempos nuestras sociedades han sido dominadas y manejadas por hombres. En ese
orden de ideas, yo, que soy el máximo representante de lo masculino, tontamente
acabé enarbolando la heráldica de los machos. Y aunque digan que no, eso
persiste hasta hoy. Para todo lo que tenga que ver con ellos, me ponen por
delante.
Más allá de lo simbólico, ¿cuál es su función? ¿A qué
se dedica?
Me enorgullece decir que soy multifuncional. En
realidad soy tres órganos en uno: un componente importante del sistema urinario,
un órgano reproductor y un órgano sexual, que es por lo que más se me conoce…
¿Por qué se llama así?
Su origen está en el
latín. Proviene de la palabra penis, que significaba cola o rabo; pero también
me dicen falo, que a su vez proviene del griego phallus. El resto son nombres
que algunos me endilgan según su gusto, y debo admitir que llegan a ser bastante
cursis. Usted, por ejemplo, me llama ‘el mejor amigo del hombre’, y francamente
creo que eso es mejor que los odiosos sobrenombres que terminan en '... cito'.
Explíqueme cómo funciona...
Para empezar
sepa que estoy formado por tres columnas de tejido eréctil, es decir, que tienen
la capacidad de modificar su tamaño y consistencia, gracias a un maravilloso
juego hidráulico de entrada y salida de sangre. Dos de esas columnas son los
cuerpos cavernosos, que están al lado de una central, que es el cuerpo
esponjoso. Por este último pasa la uretra, que es un tubo que de paso me conecta
con la vejiga, los testículos y la próstata. Dependiendo del requerimiento, dejo
pasar orina, semen o simplemente me pongo un poco más consistente. Puedo hacer
todo eso gracias a que estoy bien relacionado con el cerebro y la médula
espinal.
También dicen que es muy sensible...
Se me olvidaba eso. Una parte mía -el glande, para ser preciso- está muy
inervada, y eso es muy importante dentro del proceso de excitación sexual.
Responde fácilmente a los estímulos físicos y mentales.
La
humanidad discute mucho en torno a su tamaño y su forma. ¿Qué opina de eso?
Mi forma es el producto de millones de años
de evolución; cada relieve mío no está ahí por azar, sino que responde a alguna
de mis funciones. Sé que el tema más discutido es el de mi tamaño, pero
cualquier cosa que se diga sobre eso es relativa. Me explico: en estado de
reposo puede haber grandes diferencias entre los hombres, pero estas casi
desaparecen con la erección. Así que tranquilos todos, que el tamaño nada tiene
que ver con la masculinidad ni con la capacidad reproductiva.
¿De qué se enferma?
Puedo sufrir de
cáncer, inflamaciones e infecciones como las de transmisión sexual. La mayoría
de ellas, bacterianas o virales, pueden afectarme. Por ahí pasan la sífilis, la
gonorrea y el herpes, entre otros.
¿Y la
impotencia?
¡Claro! Afecta mi capacidad de erguirme. Las
causas son muchas, desde las mentales y físicas mediadas por hormonas, hasta
problemas vasculares y golpes.
¿Algo
más?
Sí: que no soy el eje del mundo.
Aprenda a
cuidarme
Para mantenerme sano es vital que piensen en mí como parte de un organismo
que hay que cuidar. Así que:
- No fume: el humo de cigarrillo afecta mis arterias y mis venas.
- Cuide su azúcar: la diabetes afecta mis nervios y vasos sanguíneos.
- Nútrase bien: el exceso de colesterol y grasas saturadas son enemigos.
- Protéjame: cúbrame con condón en todas sus relaciones sexuales.
- Ejercítese: la actividad física regula la función muscular, moviliza grasas y me pone más enérgico.