El padre Linero explica algunos apartes
de su libro. 'Soy un defensor del matrimonio y creo en su indisolubilidad',
dice.
El mediático sacerdote lanza un libro en el
que analiza la psicología de los infieles.
¿Un cura hablando sobre infidelidad? “Sí, claro”, responde el famoso padre
Alberto José Linero, quien acaba de publicar el libro ¿Qué tiene ella que no
tenga yo?, cómo vencer a la amante de tu marido, de editorial Planeta.
“No tengo por qué quemarme para saber que el fuego quema”, dice este
sacerdote de la comunidad eudista. En sus 19 años de vida religiosa, cuenta, ha
conocido y orientado a cientos de mujeres destrozadas por una traición.
Además, aclara, es un estudioso de los problemas de pareja, desde la
psicología y las espiritualidades. Y está convencido de que Dios es la mejor
receta para los males del corazón. Autor de la publicación religiosa El man está
vivo (así llama a Jesús), que circula mensualmente con 300.000 ejemplares en
todo el país, de más de 30 libros y presentador de televisión, el padre Linero
decidió elaborar este manual.
¿Por qué hay infieles?
Por la lucha entre ley y deseo. A uno le gusta mucho lo que le prohíben. Uno
(suele hablar en primera persona) después de conquistar a la persona amada,
comienza a fijarse en otras posibles presas. Lo segundo: porque descuidan la
relación; creen que ya todo está listo. Y el amor hay que construirlo todos los
días.
¿Qué piensa un infiel?
Se es infiel porque se decide serlo. Detrás de eso hay fallas emocionales y
psicológicas, inseguridades, carencias en las relaciones, infelicidad e
incapacidad de resolver las tentaciones. Hay que revisar cómo fue su infancia,
cuál es el modelo de familia que tiene.
¿Quiénes son más infieles, los hombres o las mujeres?
Tenemos la imagen de que los hombres son más infieles. Es así como la cultura
los ha vendido. Pero estadísticamente no se puede decir que los hombres son
infieles y que ellas no lo son.
¿Qué piensa de los ‘picaflores’?
Es síntoma de inestabilidad emocional. Muchas veces desean sentirse
poderosos. Si un hombre dice que está conquistando a otras mujeres, es un héroe.
Los hombres queremos ser admirados. El machismo aplaude al hombre que es infiel
pero condena a la mujer que lo es.
¿Qué lleva a un hombre a poner ‘cuernos’?
No se puede justificar, la causa primera está en cada quien. Pero suele
suceder que tal vez ella aportó algo: mujeres que infortunadamente no cumplen su
rol de pareja, que se concentran en ser mamás y se olvidan de ser esposas, que
se descuidan físicamente, que reprochan, pelean, cantaletean y hacen lo posible
por amargarles la vida a sus esposos. Eso tiende a que él justifique su decisión
de ser infiel.
Pero lo mismo les puede pasar a ellas… Hay más de un galán que no tiene una
palabra de amor, una flor, un detalle que haga sentir valiosa a la esposa. Ese
es un contexto que puede inducir a una infidelidad, pero no es la razón
principal. Así como hay hombres mujeriegos, también hay mujeres
‘hombreriegas’.
¿En las mujeres el daño es más contundente?
Evidentemente. La construcción cultural las hace más vulnerables y tal vez
frágiles. A los hombres nos enseñaron a ocultar los sentimientos (...). Se dice
que ellas involucran más sentimientos en una infidelidad (...). (Ellas)
entienden que si tienen otra relación y aman más a otro, tienen que irse. Eso
explica por qué los hombres infieles no dejan sus hogares y muchas mujeres
infieles sí.
Usted dice: no se case enamorado. ¿A qué se refiere?
No creo que la gente deba casarse enamorada: debe hacerlo amándose, que es
diferente. El enamoramiento es una idealización, es fantasía; el amor es
realidad. Si me caso enamorado lo hago con la idea que tengo de la otra persona,
no con la otra persona. Cuando la gente se casa enamorada ese enamoramiento
puede pasar rápidamente, surge un sentimiento de estafa y se puede enamorar
fácilmente de otra persona, hay infidelidad y todo se acaba.
¿En qué momento casarse?
Cuando haya un ejercicio de amor verdadero, de conocimiento y aceptación;
saber que el otro tiene cosas que no me gustan pero otras que me fascinan y que
aun así lo prefiero y quiero ser feliz a su lado, sin depender, pero amando. Si
hay amor verdadero, es menos probable que haya infidelidad.
¿En qué casos se puede perdonar una infidelidad?
Cuando la persona está realmente arrepentida. Si justifica los ‘cachos’,
seguro lo vuelve a hacer. Que entienda que hizo mucho daño y dé muestras
objetivas de su cambio, no solo palabras. Debe florecer el amor y una verdadera
experiencia espiritual. No hay que botar la toalla, hay que luchar por la
relación y la familia.
¿Cuándo es mejor decir adiós?
Soy un defensor del matrimonio y creo en su indisolubilidad. Que no digan que
promuevo separaciones. Pero cuando hay maltrato y violencia, o es la infidelidad
1.500, es mejor decir adiós. Dios quiere que vivamos saludables.