Cuando
el amor se hace costumbre
Vivimos en ese mundo en el que esperamos conocer a ese
príncesa, a la cual le entregaremos todo nuestro amor y nos amará de tal
manera que tornarán nuestra vida en un hermoso cuento de hadas…
Vivimos un noviazgo maravilloso, nos llenan de
atenciones, nos bajan la luna, el sol y las estrellas y nos perdemos de amor
por ese ser, así nos vamos entregando a ese sentimiento tan bello y culminamos en el altar nuestros
hermosos sueños, para iniciar una vida en común con nuestra pareja.
Al paso del tiempo llegan los hijos, fomentamos ese hogar
entregando todo lo que tenemos de nosotros mismos, cada día nos levantamos de
la cama pensando en cuántos trabajos nos esperan, ese trabajo que hacemos con
amor, con esa “casi veneración” por conservar ese nido de amor en el cual
nuestros hijos viven gozando de nuestra atención, de nuestro amor.
Van pasando los años y esa misma rutina nos va
envolviendo hasta darnos cuenta que casi llevamos una vida vacía de motivos
para continuar y al despertar una mañana contemplamos el rostro dormido de ese
ser del cual nos enamoramos y nos preguntamos si es amor lo que sentimos, si
tenemos en nuestro corazón ese mismo amor que nos llenó el corazón al
conocerle.
Con los altibajos del
vivir, con los problemas propios del
hogar, de la pareja, la cual muchas veces nos ha fallado en esos sueños que
construimos un día,
con la conciencia plena de no estar a gusto en esa vida
que creímos diferente van llegando esos momentos en que deseamos huir, escaparnos,
evadirnos un momento de esa misma rutina, hartas de estar envueltas en un mundo
en el que todos se sienten felices, menos tú.
Y te preguntas: ¿Es costumbre lo que siento? ¿Es amor?
¿Por qué ya no me siento feliz con mi pareja? ¿Por qué sus besos y caricias no
me erizan la piel? ¿Estaré cansado de vivir encerrado en estas cuatro paredes
que se me antojan más que hogar una jaula de oro, prisionera de la vida misma?
…Y no sabes en qué momento pasaste de la felicidad, del inmenso amor a una simple costumbre de
compartir tus momentos.
Es cuando es tiempo de retomar tu vida misma,
de mirarte a ti mismo y consentirte, de buscar la manera de decirle a ella que te
está perdiendo, que te mire un poco más, que sea la misma de antes y no se
envuelva tanto en sus cosas, en su vida y te dedique un poco más de tiempo, que
te salgan a bailar, a cenar, que pasen momentos a solas para que ese amor que se
va disolviendo regrese y renazca de tal manera que de nuevo te sientas en el cuento de hadas aquél que al principio querías fuera una realidad.
La vida en pareja necesita del alimento que nos dan los
pequeños detalles íntimos, de la entrega total, tratar de no caer en la rutina
de la vida porque ésa es la que hace que el amor sentido se convierta en una simple
costumbre.
¿Que piensan ustedes?
Con cariño y respeto
Con cariño y respeto