Mucho porno mata el deseo



El pornoadicto tiende a aislarse de las otras personas, y a aborrecer a su pareja. ¡Qué horror!

Contrario a lo que la gente cree, el consumo desmedido de pornografía actúa en nosotros como un bumerán que los golpea directamente por debajo del ombligo.

Varios estudios hechos en hombres jóvenes, que tienen dificultades con su mejor amigo a la hora de responder en el catre, demostraron que hay una relación directa entre la pérdida del apetito sexual y el número de horas que dedican a ver escenas explícitas de sexo.

Lo curioso es que, según los magos del estudio, la mayoría justificó la práctica en la imperiosa necesidad de lograr mayor excitación.

Pues no hay tal: progresivamente estos caballeros perdieron la capacidad de encontrar atractivo el sexo con otra persona, de manera directa. Imagínenlo: una mujer desnuda frente a ellos no les mueve ni un pelo.

Lo que sí se les eleva es la activación de las mismas zonas cerebrales que regulan las adicciones cuando se enfrentan a imágenes eróticas. Mejor dicho: se vuelven adictos a la pornografía.

Eso, por supuesto, tiene implicaciones muy serias. El pornoadicto tiende a aislarse de las otras personas, a evadirse de los espacios sociales y familiares y a aborrecer a su pareja. ¡Qué horror!

Ahora, no me malinterpreten: estamos hablando de los casos extremos de señores que ni comen ni duermen por dedicarse a semejante pasatiempo.

De vez en cuando, y como para romper la rutina, no cae mal compartir una que otra estimulante escenita. Es más: cuando el aburrimiento se cuela bajo las sábanas de las parejas establecidas, muchos terapeutas recomiendan sazonar, de vez en cuando, los acercamientos con uno que otro videito.

¡Y no se escandalicen! La invasiva pornografía es una realidad y si toca enfrentarse a ella, hay que hacerlo en su justa dimensión.
Julio Cesar Moreno Duque

soy lector, escritor, analista, evaluador y mucho mas. todo con el fin de aprender, conocer para poder aplicar a mi vida personal, familiar y ayudarle a las personas que de una u otra forma se acercan a mi.

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