La infidelidad es una de las razones por
las que una pareja rompe.
Aunque se cree que se es infiel porque falta
algo o que es culpa del otro, ser fiel es una decisión.
La infidelidad es una práctica cada vez más extendida. Un cálculo
conservador muestra que más del 50 por ciento de las personas admiten haberlo
sido en algún momento y es una de las principales razones por las que
una pareja rompe de forma momentánea o permanente su relación.
La inclusión de un tercero viola el compromiso de lealtad sentimental y sexual que las parejas establecen clara o implícitamente. Para ponerla en su justa dimensión es importante evaluar y cuestionar algunas creencias equivocadas con las cuales se aborda este tema.
La inclusión de un tercero viola el compromiso de lealtad sentimental y sexual que las parejas establecen clara o implícitamente. Para ponerla en su justa dimensión es importante evaluar y cuestionar algunas creencias equivocadas con las cuales se aborda este tema.
1. Infiel porque
falta algo en la pareja
Pensar que el otro debe ser nuestra media naranja con la cual nos
acoplamos de manera natural responde más a una utopía que a la
realidad. Esa idealización puede llegar a ser nociva para ambos
miembros de la pareja. La infidelidad ocurre precisamente cuando no se acepta
que la otra persona puede tener carencias y que la pareja se vea enfrentada a
distintos obstáculos. Tanto quien cree que algo le falta como quien siente que
es desvalorizado pueden buscar en un tercero la solución a sus vacíos
emocionales.
Sin embargo, es posible decidir apostarle a la pareja, vivir relaciones más reales y dejar atrás los sentimientos de insatisfacción, sin que esto signifique resignarse a una situación en la cual ya no somos felices. Se puede recuperar el amor y estimular la sexualidad en pareja.
Sin embargo, es posible decidir apostarle a la pareja, vivir relaciones más reales y dejar atrás los sentimientos de insatisfacción, sin que esto signifique resignarse a una situación en la cual ya no somos felices. Se puede recuperar el amor y estimular la sexualidad en pareja.
2. No hay nada
emocional, solo sexo
Muchas personas que son infieles aseguran que solo se trata de sexo y
que por ello no hay ningún peligro para su relación de pareja. Aunque
las emociones se mantengan a un lado -lo que resulta bastante difícil-, la
infidelidad sexual sí puede traer complicaciones. Querer experimentar
sexualmente con otra persona puede reflejar problemas sexuales, frustraciones o
reclamos.
Una infidelidad, así sea sexual, puede llegar a ser muy dolorosa para el otro miembro de la pareja, pues se afecta su autoestima y transgrede el acuerdo de exclusividad que se ha establecido en la pareja.
Con frecuencia, una relación fundada en lo sexual cobra una gran fuerza que lleva a las personas a romper todos los límites y actuar de manera transgresiva sin calcular los riesgos ni el daño que puedan causar a otros.
Además, son pocos los que buscan solo sexo. Una relación con un tercero también implica cosas como ternura, complicidad, escucha y afecto.
De otro lado, la creencia de que si no hay sexo no hay problema, es otro mito peligroso. La "infidelidad emocional" puede ser más intensa, adictiva y con más implicaciones de las que se pueden dimensionar.
Una infidelidad, así sea sexual, puede llegar a ser muy dolorosa para el otro miembro de la pareja, pues se afecta su autoestima y transgrede el acuerdo de exclusividad que se ha establecido en la pareja.
Con frecuencia, una relación fundada en lo sexual cobra una gran fuerza que lleva a las personas a romper todos los límites y actuar de manera transgresiva sin calcular los riesgos ni el daño que puedan causar a otros.
Además, son pocos los que buscan solo sexo. Una relación con un tercero también implica cosas como ternura, complicidad, escucha y afecto.
De otro lado, la creencia de que si no hay sexo no hay problema, es otro mito peligroso. La "infidelidad emocional" puede ser más intensa, adictiva y con más implicaciones de las que se pueden dimensionar.
3. Cuando hay amor
no hay infidelidad
Muchas veces se da por hecho que una relación que está basada en el
amor, está blindada contra la infidelidad. Es cierto que cuando no hay
amor la infidelidad puede presentarse más fácilmente, pero también hay que tener
en cuenta que la fidelidad es una decisión consciente, en la que cada
uno resuelve no romper un compromiso que muchas veces es tácito.
Con frecuencia se cree que si la pareja siente amor o está contenida sexual o emocionalmente no hay lugar para el engaño, pero no siempre es así. Para ciertas personas, el amor no es necesariamente sinónimo de fidelidad, y pueden separar el amor del sexo, y tener por un lado una relación estable, mientras intentan cumplir sus fantasías sexuales con otros. Otras aman a sus parejas, pero necesitan la adrenalina que les produce una nueva conquista y la aventura. Cuando la infidelidad aparece en una relación donde hay amor, hay algo que revisar.
Con frecuencia se cree que si la pareja siente amor o está contenida sexual o emocionalmente no hay lugar para el engaño, pero no siempre es así. Para ciertas personas, el amor no es necesariamente sinónimo de fidelidad, y pueden separar el amor del sexo, y tener por un lado una relación estable, mientras intentan cumplir sus fantasías sexuales con otros. Otras aman a sus parejas, pero necesitan la adrenalina que les produce una nueva conquista y la aventura. Cuando la infidelidad aparece en una relación donde hay amor, hay algo que revisar.
4. Pura naturaleza
humana
Es cierto que la sexualidad tiene una condición biológica importante; incluso
hay quienes plantean que existe un gen de la infidelidad, pero también lo es que
las personas tenemos la capacidad de decidir cómo tramitar estos impulsos y
superarlos.
Cada miembro de la pareja puede resolver voluntariamente tener control sobre sus emociones y mantenerse fiel en la relación.
Por otro lado, también es un hecho que los seres humanos tienen necesidades psicológicas profundas de establecer conexiones íntimas y emocionales y la exclusividad de la pareja es una manera de hacerlo.
Es importante revisar nuestras tendencias a luz de lo que es ético. Existen reglas en las relaciones y violarlas tiene consecuencias negativas que hacen daño a ambos miembros de la pareja.
Cada miembro de la pareja puede resolver voluntariamente tener control sobre sus emociones y mantenerse fiel en la relación.
Por otro lado, también es un hecho que los seres humanos tienen necesidades psicológicas profundas de establecer conexiones íntimas y emocionales y la exclusividad de la pareja es una manera de hacerlo.
Es importante revisar nuestras tendencias a luz de lo que es ético. Existen reglas en las relaciones y violarlas tiene consecuencias negativas que hacen daño a ambos miembros de la pareja.
5. Es culpa del
otro
Uno de los mecanismos de defensa más usados cuando ocurre la infidelidad es
la proyección, es decir, culpabilizar a la pareja. Es verdad que la infidelidad
puede ser el resultado de una serie de dificultades y carencias en la relación.
Seguramente no encontramos en la pareja lo que buscamos, y no llenar nuestras
expectativas produce insatisfacción. Pero esto no necesariamente es
responsabilidad exclusiva de un miembro de la pareja. No estar conforme
con la relación es algo que debe hablarse de manera directa. Incluir un tercero
es una salida fácil y cómoda que puede calmar momentánea o
superficialmente esta situación, pero no conduce a solucionar el problema de la
pareja. Muchas veces lo que sucede es que desencadena la crisis y no permite
enfrentar de manera real el problema.