Cerca del 92 % de los universitarios desea trabajar fuera de su país.
La encuesta se hizo en 10 países a 12 mil personas, que buscan alcanzar altas
metas profesionales.
Los jóvenes iberoamericanos han entendido que poder salir de sus países de
origen, no solo persiguiendo un bienestar económico o la realización laboral,
sino con el deseo de adquirir una perspectiva más universal de lo que es la
vida, les abre un conocimiento del mundo que es difícil adquirir en los propios
entornos de cada país.
Es así como Universia, una red de universidades presente en 23 países, se dio
a la tarea de consultar a sus usuarios a partir de la temática ‘Trabajar en el
extranjero’.
En el estudio participaron cerca de 12 mil personas de 10 países: Argentina,
Brasil, Chile, Colombia, España, México, Perú, Portugal, Puerto Rico y Uruguay,
encontrando que al 92 por ciento de los encuestados le resulta tentadora la
posibilidad de trabajar fuera de su país de origen, mientras que solo un 8 por
ciento no lo ve como una opción.
En cuanto al tiempo que dedicarían a estar fuera de su país, el mayor
porcentaje pertenece a aquellos que creen que lo indicado es de uno a tres años
47 %. Un 18 % lo haría de cuatro a siete años, un 10 % tomaría la alternativa
por un periodo menor a un año.
Entretanto, para el 25 % la iniciativa podría durar hasta más de ocho
años.
Tras sus intereses
Frente a la pregunta: ¿Qué beneficios esperas que tenga a futuro una
experiencia en el extranjero? un 48 % lo considera un beneficio para su
desarrollo personal y profesional.
El 35 % cree que le traería mejores oportunidades de trabajo, un 15 % opinó
que ampliaría su agenda de contactos, y tan solo el 2 % restante lo haría por
diversión y por viajar.
Para Ruth Polchlopek, gerente general de Universia Colombia: “los jóvenes
deben ser conscientes de los sacrificios que se deben hacer para tener un futuro
laboral prometedor.
Toda experiencia que se tome fuera del país de origen representa la mejor
oportunidad de crecimiento y aprendizaje”, explicó.
Pero ¿cuáles son las barreras que tienen los universitarios para ir a
trabajar a otro país?, ante esta pregunta los encuestados respondieron: el
idioma 33 %, seguido por el tema de los ingresos económicos un 16 %, la
distancia con los familiares 15 %, la inestabilidad laboral 11 % y el no haber
terminado los estudios 7 % y, para un 18 % no existe una barrera en
particular.
“Desde todo punto de vista, la movilidad laboral internacional siempre debe
ser considerada como un aspecto que favorece y enriquece la vida profesional y
personal.
“Trabajar en otro país amplía considerablemente la red de contactos, las
habilidades laborales, el conocimientos de otras culturas y posibilita el manejo
de un segundo o tercer idioma”: así lo afirmó Ricardo Garcés, country manager de
Trabajando.com Colombia.
Finalmente, se indagó sobre la situación laboral de los encuestados a lo cual
el 61 % de los participantes respondió estar desempleado, mientras que el 39 %
tiene un trabajo en la actualidad.
Dentro del porcentaje de encuestados que no forma parte del sistema laboral,
un 46 % tiene previsto aprender un idioma, con lo cual busca superar la barrera
idiomática para acceder a la posibilidad de viajar al extranjero en búsqueda de
nuevas oportunidades.
El 35 % buscaría trabajar en el extranjero en algo que no esté relacionado
con sus estudios y, finalmente, un 19 % quisiera realizar un estudio de posgrado
en el exterior.
PERSPECTIVA ES LO QUE DA CONOCER NUEVAS CULTURAS
Aparte de la riqueza cultural, las oportunidades laborales y poder aprender
un nuevo idioma, viajar es el principal insumo para abrir campos de desarrollo,
en especial para las mentes inquietas de los recién egresados profesionales del
continente, que buscan formar sus propias empresas y ser emprendedores de
negocios y de su futuro y, además, jalonar las economías de sus países.
La dinámica que da el conocer otras culturas puede tener claros objetivos de
expansión laboral, de novedosos productos y empresas que marquen pauta con la
visión de quienes la componen, mucho más si han podido interactuar con
profesionales de otros países con perspectivas diferentes, inclusive frente a
problemáticas o realidades comunes de sus pueblos.