Cada vez se piden más incapacidades en el trabajo por esta
razón. ¿Cómo manejarlo y prevenirlo?
Trastornos
del sueño. Problemas gastrointestinales y musculares. Enfermedades
cardiovasculares. Conflictos interpersonales. Pocas oportunidades de conseguir
un ascenso. Depresión. Ansiedad. Agotamiento. Ausentismo. Bajo rendimiento.
La
lista sigue y es larga. Son los riesgos que se corren por dejar que el estrés
laboral se apodere de nosotros, que nos invada. De acuerdo con el médico Juan
Vicente Conde, ex presidente de la Sociedad Colombiana de Medicina del Trabajo,
este tipo de estrés es la "respuesta fisiológica y de comportamiento que
un individuo produce por su percepción negativa de la falta de recursos para
afrontar las demandas laborales, de forma equilibrada con su desarrollo
personal y profesional".
El
estrés laboral se puede generar, aseguran los expertos, por motivos físicos,
personales u organizacionales (como el tipo de contratación y los horarios
establecidos) y en las últimas dos décadas se ha convertido en una de las
mayores causas de incapacidad laboral en el mundo. Varios estudios realizados
en Europa estiman que entre el 50 y el 60 por ciento del total de días
laborales perdidos está vinculado con esta condición. En el Reino Unido, por
ejemplo, el grupo compuesto por el estrés, la ansiedad y la depresión ocupa el
segundo lugar en las causas de ausentismo en las empresas, detrás de los
trastornos musculoesqueléticos.
Y
según la Oficina de Estadísticas de Estados Unidos, la llamada 'reacción
neurótica al estrés' es el cuarto trastorno que produce mayor discapacidad en
el lugar de trabajo. Además, en ese país los problemas asociados al estrés
laboral tienen un costo de entre 200 mil y 300 mil millones de dólares al año,
de acuerdo con las cifras oficiales.
Cuando
no se sabe manejar bien, asegura Conde, "el trabajo puede tener un efecto
nocivo sobre la salud mental y, por esta vía, provocar malestares físicos que a
largo plazo pueden terminar en serios problemas de salud en todos los
aspectos".
Precisamente
para prevenir que las personas que pasan gran parte de sus días sentados en una
oficina, frente a un computador, en sillas incómodas y expuestos a que suene el
teléfono todo el tiempo terminen con un cuadro de estrés crónico, y para que
recuperen la tranquilidad y el equilibrio perdidos, los expertos en yoga han
planteado la utilidad de realizar una serie de ejercicios muy sencillos. Con
algunos, nadie se dará cuenta de que los está haciendo. Con todos, necesitará
de mucho compromiso.
Algunos
riesgos
Sistema
cardiovascular:
Los
trabajos que psicológicamente exigen mucho de los empleados aumentan el riesgo
de males cardiovasculares.
Músculos y
huesos:
El
estrés laboral aumenta el riesgo de desarrollar trastornos musculoesqueléticos
en las extremidades superiores y la espalda.
Trastornos
psicológicos:
Las
diferencias en las tasas de problemas de salud mental según la ocupación se
deben, en parte, a distintos niveles de estrés en el trabajo.
Accidentes:
Los
expertos afirman que cuando el oficio que hacemos estresa, se interfiere con
las prácticas seguras de trabajo y se favorece la incidencia de accidentes.
25% de los
colombianos que han renunciado a su trabajo, lo hicieron para evitar
situaciones de estrés, según una reciente encuesta de la consultora
Trabajando.com
Ejercicios
claves
Bhramari Pranayama:
Tape
los oídos con sus dedos, inhale profundamente y, al exhalar, haga un sonido
imitando el zumbido de las abejas.
Nadi Shodhana:
Con
la ayuda de sus dedos, tape su fosa nasal derecha e inhale por la izquierda;
después, tape la izquierda y exhale por la derecha. Haga cinco repeticiones.
Conciencia
respiratoria abdominal:
Sentado
en su silla, concéntrese en su respiración. Piense en las palabras 'exhalo' e
'inhalo' mientras lo hace y, si necesita relajarse aún más, cierre los ojos.
Las personas que lo rodean no notarán que está usando una sencilla técnica de
relajación.
Shashankasana:
Este
ejercicio es muy sencillo y cualquiera lo puede hacer, sea joven o viejo.
Arrodillado, con la frente en el piso y los brazos apuntando hacia sus pies
(las palmas boca arriba), concéntrese en su respiración.