Una
de las últimas, y muy serias, investigaciones sobre sexo arrojó un dato que
dejó perplejos a muchos: los orgasmos simultáneos no solo están lejos de ser
una fantasía, sino que son más frecuentes de lo que cualquiera supone.
Los
autores de tamaño hallazgo son el escocés Stuart Brody y el checo Petr Weiss.
Estos
sexólogos entrevistaron a 1.570 mujeres y hombres checos de entre 35 y 65 años
sobre su satisfacción sexual, y un alto porcentaje aseguró que era capaz de
llegar al tiempo con su pareja, ocasional o habitualmente.
Que
el 'santo grial' de los orgasmos no sea una fantasía inalcanzable para muchos
me sorprende, porque si hay algo cierto y lamentable es que en la cama hombres
y mujeres funcionamos con ritmos y cadencias muy distintos.
Para
que me entiendan: mientras las mujeres vans, los señores ya vienen; algunos hasta
se portan como unos carros locos. Para la muestra están los estudios que
coinciden en que, en promedio, una de cada dos mujeres en el mundo no disfruta
del todo el sexo con su pareja. ¿Qué tal?
Con
semejante panorama les digo que mal haríamos en preocuparnos si ninguno de
nosotros tiene en su haber al menos un episodio de orgasmo simultáneo.
Se
sabe que son precisamente las parejas que se esfuerzan por alcanzarlo las que
más chance tienen de fracasar. ¿Quién puede llegar al éxtasis compartido cuando
todos nuestros sentidos están ocupados por sincronizar con los del otro? Eso
desconcentra...
Por
eso, con todo el respeto por los checos (que, por lo visto, tendrían mucho qué
enseñarnos), mi recomendación, señoras y señores, es que antes de enfrascarse a
ciegas en faenas maratónicas y difíciles, en pos del orgasmo compartido,
primero resuelvan los problemas de base -como dicen los doctos- que tengan en
la cama.
¿Qué
tal si se preguntan qué tanto se conocen bajo las sábanas? ¿Y qué tal si
empiezan a preocuparse por cómo se siente su pareja? Resolver esos problemas
puede ser muy entretenido... ¿Quién quita que por esa vía sí aprendan a
'llegar' juntos?