¿Y si aquello que más te pesa no es lo que tienes, sino lo que no sabes soltar?
Esa pregunta me ha acompañado durante décadas, no como una frase bonita para cerrar una charla, sino como una incomodidad persistente que aparece cuando la vida, el negocio o las relaciones dejan de fluir. Porque el desapego —aunque se diga fácil— no es una moda espiritual ni una técnica de autoayuda; es una experiencia profunda que, cuando se comprende de verdad, cambia la forma en que vivimos, decidimos y lideramos.
He visto a personas perder la paz por aferrarse a una idea, a un cargo, a una relación, a una empresa que ya cumplió su ciclo. Y también he visto a otras renacer cuando entendieron que soltar no es abandonar, sino honrar el proceso. Durante mis más de 35 años como empresario, ingeniero y mentor, aprendí que el apego no solo habita en lo emocional: vive también en los sistemas, en las estructuras mentales, en la forma en que creemos que “las cosas deben ser”.
Culturalmente nos enseñaron que aferrarse es sinónimo de compromiso. Que resistir es valentía. Que soltar es fracasar. Y desde ahí crecimos, cargando lealtades invisibles, miedos heredados y expectativas ajenas. En Latinoamérica —y en Colombia en particular— el apego suele disfrazarse de responsabilidad, de sacrificio silencioso, de “aguantar porque toca”. Pero nadie nos explicó el costo interno de vivir así.
El desapego no es indiferencia. No es frialdad. No es renunciar al amor ni a la ambición. Es, más bien, una forma consciente de relacionarnos con la vida sin perdernos en ella. Es amar sin poseer, trabajar sin esclavizarnos, crear sin confundirnos con la creación. Es entender que nada nos pertenece del todo, ni siquiera aquello que construimos con esfuerzo y lágrimas.
Recuerdo una etapa particular de mi vida empresarial en la que Todo En Uno.Net estaba creciendo rápidamente. Los números eran buenos, el reconocimiento aumentaba, y sin embargo yo no estaba en paz. Me di cuenta —con dolor y honestidad— de que estaba profundamente apegado a una versión de mí mismo: el que siempre resolvía, el que no podía fallar, el que debía sostenerlo todo. Ese apego al “yo que puede con todo” me estaba enfermando. No era el negocio el problema. Era mi relación con él.
Desde la psicología, sabemos que el apego excesivo activa el miedo a la pérdida, y el miedo nubla la toma de decisiones. Desde la espiritualidad, entendemos que el apego nos ata al sufrimiento porque todo en la vida es impermanente. Desde la tecnología y la empresa, vemos lo mismo: sistemas rígidos colapsan, organizaciones que no sueltan prácticas obsoletas se vuelven inviables. La lógica es la misma en todos los planos.
He acompañado líderes que no podían delegar porque sentían que perderían valor. Emprendedores que no cerraban un proyecto fallido por miedo al “qué dirán”. Familias empresarias atrapadas en conflictos porque nadie quería soltar el control. Y siempre, en el fondo, había la misma raíz: confundir identidad con posesión.
El Eneagrama lo explica con claridad: cada tipo de personalidad se apega de una forma distinta. Algunos al reconocimiento, otros a la seguridad, otros al control o a la armonía. En mi propio camino —marcado por el Camino de Vida 3— el aprendizaje ha sido soltar la necesidad de agradar, de ser siempre el inspirador, el que anima, el que sostiene el ánimo del grupo. Aprender a estar, incluso cuando no estoy “produciendo inspiración”.
El desapego no llega de golpe. Se entrena. A veces llega como una crisis, otras como una pérdida, otras como un cansancio profundo que ya no se puede ignorar. Y aquí quiero ser claro: no todo se suelta igual ni al mismo tiempo. Hay desapegos emocionales, materiales, mentales, espirituales. Hay relaciones que se transforman, proyectos que se redefinen, roles que se agradecen y se dejan ir.
En la era de la inteligencia artificial y la hiperconectividad, el apego adopta nuevas formas. Nos apegamos a métricas, a likes, a validaciones digitales, a estar siempre disponibles. Creemos que si no respondemos de inmediato, si no publicamos, si no estamos visibles, desaparecemos. Y eso es una trampa silenciosa. La tecnología, cuando no se usa con criterio, amplifica el apego en lugar de liberarnos.
Por eso insisto tanto en hablar de criterio, de arquitectura mental y emocional, de decisiones conscientes antes de ejecutar. Lo he escrito y vivido en múltiples espacios de reflexión, incluso en mi blog personal y en espacios como Amigo de ese gran ser supremo en el cual crees y confías, donde la espiritualidad no es dogma, sino experiencia cotidiana. Porque el desapego no se enseña; se encarna.
Desapegarse no significa dejar de soñar. Significa no atar tu valor al resultado. No condicionar tu paz a que todo salga como planeaste. Es caminar con propósito, pero con las manos abiertas. Es entender que la vida no se controla: se acompaña.
He aprendido que cuando uno suelta desde la conciencia, la vida no quita: reorganiza. A veces duele, sí. Pero ese dolor no es castigo, es ajuste. Es la señal de que algo está encontrando su lugar real. Y cuando eso ocurre, aparece una forma de felicidad más serena, menos eufórica, pero mucho más estable.
La felicidad que nace del desapego no grita. No necesita demostrarse. Se nota en la forma en que escuchas, en cómo decides, en cómo te vas a dormir. Se nota en la paz con la que aceptas un “no”, en la gratitud con la que cierras ciclos, en la humildad con la que reconoces que no todo depende de ti.
Si algo quiero dejarte hoy, desde mi experiencia humana, empresarial y espiritual, es esto: no le tengas miedo a soltar. Tenle miedo a vivir atado a algo que ya no te permite crecer. La vida, los negocios y las relaciones florecen cuando hay espacio. Y el espacio solo aparece cuando tenemos el coraje de soltar con amor.
Agendamiento: AQUÍ
Facebook: Julio Cesar Moreno D
Twitter: Julio Cesar Moreno Duque
Linkedin: (28) JULIO CESAR
MORENO DUQUE | LinkedIn
Youtube: JULIO CESAR MORENO DUQUE - YouTube
Comunidad de WhatsApp: Únete
a nuestros grupos
Grupo de WhatsApp: Unete a nuestro Grupo
Comunidad de Telegram: Únete a nuestro canal
Grupo de Telegram: Unete a nuestro Grupo
Blogs: BIENVENIDO
A MI BLOG (juliocmd.blogspot.com)
AMIGO DE. Ese ser supremo
en el cual crees y confias. (amigodeesegransersupremo.blogspot.com)
MENSAJES SABATINOS
(escritossabatinos.blogspot.com)
Agenda una
sesión virtual de 1 hora, donde podrás hablar libremente, encontrar claridad y
recibir guía basada en experiencia y espiritualidad.
👉 “¿Quieres más tips como este? Únete al grupo exclusivo de WhatsApp o
Telegram”.
Gracias por leer con el corazón abierto. Aquí seguimos, caminando juntos, con criterio, conciencia y humanidad.
