Ilustración: Roger Ycaza - Revista Cucú
Director - Fundación Cucú
¡Cómo cambia la vida cuando ésta se estrella de frente con la lectura!
Si nacer significa un choque impetuoso con el mundo, descubrir la lectura es un segundo nacimiento a un mundo paralelo de infinitas posibilidades. Pero ese encuentro para nuestros niños no es fácil, no se produce espontáneamente y necesita de mucha ayuda nuestra.
Por fortuna podemos estar allí, constantemente, con nuestra voz, con nuestro entusiasmo por las historias, con nuestro amor efusivo e intenso por las palabras.
Desde muy temprana edad, podemos sembrar ese amor por los libros en los niños para crear el preámbulo que les permitirá emprender el camino complejo de la lectura autónoma.
Para renovar ese amor por los libros, nada mejor que escuchar a Irene Vallejo, la autora de “El infinito en un junco”:
«Tenemos que insistir en salvar los libros porque los libros nos salvan a nosotros. Somos la única especie animal que es capaz de escuchar las voces del pasado precisamente gracias a los libros. (…) Sí, somos frágiles, frágiles nosotros, frágiles nuestras ideas, frágiles nuestros pensamientos, frágiles nuestras historias, y es maravilloso, roza lo milagroso, que hayamos sido capaces de salvar toda esa belleza milenaria, todas esas ideas y que las sigamos teniendo con nosotros. (…) Y ese salvamento es el resultado de mucha gente que se ha comprometido, que ha protegido los libros (…), que han sido en su mayoría anónimos, desde los esclavos, los copistas, los inventores, los libreros, los bibliotecarios, los viajeros, los monjes y las monjas… hasta nosotros, hasta hoy, donde la aventura continúa y todavía los maestros en los colegios, en los institutos, los profesores en las universidades, los editores, la gente que se reúne una tarde a hablar sobre un libro en un club de lectura, alguien que regala un libro a un niño o se lo cuenta antes de dormir y lo inicia en la maravilla de la lectura, todas esas personas que no se conocen forman parte de una gran cadena que está salvando todo lo más valioso de nuestro pasado y lo está llevando hacia un futuro que cada vez será mejor gracias a toda esa acumulación de ideas, de conocimiento, gracias a que cada vez estaremos más preparados y más unidos porque también los libros hacen caer las fronteras.”
Así que todos somos responsables de crear cada niño y cada niña lectores.
¡A seguir con la tarea!
Guillermo Ramírez - www.revistacucu.com
El abrazo lector
Cierra los ojos. Ahora imagina que tu edad es de un solo dígito.
Tienes frente a ti una imagen de infinitos colores acompañada, si quieres, de un texto, si no quieres, no hay texto. Tú mandas.
Hay dos brazos de alguien más grande que tú sosteniendo el libro para que tus manos puedan señalar, aplaudir, asombrarse.
Tus ojos no se quedan quietos porque hay mucho que recorrer y tus oídos de repente se estremecen con la voz de tu persona favorita en el mundo que suena detrás tuyo.
Las palabras se despiertan, las acciones se hacen vivas, los diálogos se enriquecen con las entonaciones, a veces exageradas, a veces en tenues susurros, de quien está allí para servirte de cojín, de cobija, de nave viajera, de cómplice y de arrullo.
Las palabras nuevas y viejas se acomodan en tu mente, posiblemente para siempre, los significados, las preguntas, los intercambios de risas, los giros diferentes de la historia, la música que parece emanar del papel y claro, la alegre posibilidad de repetir este momento cuantas veces quieras, lo convierten en algo mágico e insustituible. No hay aparato, por muy costoso y novedoso que sea, capaz de simular esta experiencia.
Éste es entonces nuestro pequeño homenaje a la actividad más poderosa y transformadora que dos humanos se han podido inventar, deseando que todos los días tu vida esté arropada por el abrazo lector.
Ilustración: Elena Ospina - Revista Cucú
Guillermo Ramírez - www.revistacucu.com