No dejes siempre todo para mañana y ponte manos a la obra, afrontando los pequeños retos con seguridad y optimismo. Te librarás de buena parte de tu carga mental y sentirás el impulso y la fuerza suficientes para resolver otras cuestiones pendientes de tu vida

Consejos sobre la procrastinación: qué es y cómo puedo combatirla
Dice el refrán que no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Esta frase hecha, fruto de la sabiduría popular, nos impulsa a dejar de procrastinar, es decir, evitar ir prorrogando nuestras tareas hasta el infinito.
Sin embargo, sabemos la teoría, pero muchas veces no la llevamos a la práctica. Y lo cierto es que acabamos procrastinando en muchas áreas de nuestra vida: desde los cambios de hábitos como dejar de fumar, empezar a hacer ejercicio o comer más saludable, hasta quedar con amigos o familiares que hace tiempo que no vemos, hacer tareas que no nos apetecen en el trabajo o bien afrontar aquella conversación incómoda para la que nunca encontramos el momento adecuado, entre muchos otros.
¿Qué es la procrastinación?
La RAE define procastinar como "diferir, aplazar", por lo que entendemos que, efectivamente, es el hecho de ir dejando para más adelante ciertas tareas o acontecimientos.
¿El motivo? Esquivar la tediosa carga mental que generan los temas pendientes, que a menudo incluyen una buena dosis de hastío y culpabilidad, e impedir que los imprevistos hagan imposible el cumplimiento de nuestras tareas en el plazo deseado.
Además, dejar de procrastinar y hacer limpio de los pendientes es una buena manera de poner en práctica las teorías del mindfulness que nos invitan a estar más presentes y a aceptar las cosas tal y como son, sin juicios y con total amabilidad.
¿Por qué procrastinamos?
Normalmente es porque tenemos demasiado tiempo para hacer las cosas y, cuando no tenemos ese margen, no nos lo pensamos tanto. Sin embargo, también puede ser porque la actividad nos produce auténtico rechazo. En ese caso, siempre encontraremos algo más importante, más urgente o más agradable por hacer.
Experimentar un poco de pereza no suele conllevar dificultades mayores, pero que esa pereza nos impida vivir o hacer cosas que queremos sí. ¡Así que no lo dejes! Vamos a ver cómo podemos empezar a hacerlo.
Cómo evitar la procrastinación

1/15
Deja de pensar, empieza a actuar
Es verdad que pensar un poco antes de actuar es una manera positiva de abordar la vida, pero pensar demasiado consigue totalmente lo contrario: la parálisis. Por ello, para avanzar, es bueno pensar, pero no demasiado, si los pensamientos nos acaban bloqueando e impidiendo la acción.
Y es que muchos logros se consiguen a base de impulsos, instintos e intuiciones. Además, por mucho que pienses nunca lograrás el plan perfecto.

2/15
No exageres y sobredimensiones
Si no has hecho caso a nuestro primer consejo, es probable que ya veas esa tarea que quieres hacer como un auténtico problema. Ya está, has logrado hacer una montaña de un grano de arena. Lo que sucede con este espíritu es que habrás logrado cargar tu mente de negatividad. Por ello, deja de lado ese esquema, esas reflexiones y déjate llevar un poco. Te sorprenderás de cómo todo es mucho más fácil de lo que creías.

3/15
Adelante, da el primer paso
Las cosas se consiguen siempre paso a paso y por eso la clave es dar el primero. De ahí que, por mucho que pienses en el futuro, lo importante es el momento presente, ese paso que vas a dar ahora mismo. No mañana, sino ahora.
A partir de ahí, el segundo será más fácil, ya verás, y estarás un poquito más cerca de la meta. El camino se hace al andar, no al pensar: tenlo en cuenta.

4/15
Empieza por lo más difícil
Sea lo que sea, en cuanto lo hagas, te sentirás aliviado y el resto de los pasos te parecerán más fáciles que en un principio. Una llamada importante, una disculpa, un montón de emails por contestar, o una ardua tarea en tu hogar…
Ya verás cómo, una vez superado, este obstáculo te dará alas para seguir con los demás. Te sentirás bien contigo mismo y comprobarás que solo la resolución de un tema pendiente es capaz de poner en marcha muchos otros cambios.

5/15
Enfréntate a tus miedos
Y toma, de una vez por todas, una decisión. Y es que cuanto más tardes en cambiar de actitud, peor te sentirás contigo mismo. El miedo paraliza y no deja hacer nada, así que reflexiona unos instantes y piensa qué te atemoriza tanto. En cuanto tengas identificado el problema, plántale cara y toma una decisión. El resto, paso a paso, irá poco a poco resolviéndose.

6/15
Organiza una rutina
Somos animales de costumbres, dicen. Y, aunque algunos de nosotros somos más amigos de la flexibilidad que de las rutinas cerradas, lo cierto es que tener unos tiempos marcados de cuándo hacemos qué tareas es ideal para desterrar la procrastinación. De esta manera sabremos que vamos a limpiar el correo porque es lo primero que hacemos al llegar a la oficina o haremos la contabilidad porque es final de mes. Conocer con antelación qué “nos toca hacer” facilita mucho la decisión de ponernos con ello.

7/15
Cuidado con las distracciones
Hablemos del móvil, los compañeros de trabajo o la propia bandeja de entrada de correo electrónico. ¿Cuántas veces interrumpes una actividad que podrías hacer en menos de 20 minutos por cosas que pueden esperar? ¡Es cierto! Algunas de tus distracciones ni siquiera dependen de ti, ¿pero qué me dices de las que sí están en tu mano?

8/15
¿Cuánto tiempo te va a ocupar esa actividad?
Si tienes una tarea pendiente que puedes hacer de una forma más o menos rápida y quitártela del medio, cuanto antes empieces, antes terminas. No hay nada peor que postergar pequeñas tareas sin importancia solo porque no apetece hacerlas, ¡vamos a tener que hacerlas igual!

9/15
Sé realista con tu agenda
Algo muy común que suele ocurrir es que todo empezó siendo demasiado ambicioso programando la agenda y, al final, vas dejando cosas para otros días sin que pase nada. ¡Error! Sí pasa, y mucho. Pasa que nos hemos acostumbrado a hacer listas interminables de tareas sabiendo que no vamos a poder cumplirlas y pasa también que nuestro yo más interno recibe todos los días el mensaje «otro día más que no haces lo que te propones», lo cual no es nada positivo, por cierto.
Cuanto más realista seas con las tareas del día, más fácil será que puedas hacer todas y mejor mensaje recibirás sobre tu desempeño. ¡Esta es una muy buena forma de ir desterrando el hábito de postergar!

10/15
Agrupa tareas
Seguro que algunas de tus tareas son agrupables. Por ejemplo: tareas de redacción, investigación, fotografía, estudio, tareas del hogar, etc. Se ha demostrado que somos mucho más productivos cuando nos conectamos a un grupo de tareas e ignoramos todas las demás hasta que terminamos. Además, una vez terminado, se libera espacio no solo en la agenda, sino también a nivel mental.

11/15
Prioriza de acuerdo a tus valores
Tú tienes unos valores y un orden de importancia de acuerdo a tu criterio, ¡úsalos! Si se trata de tareas del trabajo, ordénalo de una forma que tenga sentido para ti y que te ayude a ser más productiva. En caso de que sean tareas del hogar, hobbies, recados, etc, recuerda cuáles son tus principios, qué es lo más importante para ti y organízate de acuerdo a ello.

12/15
Cuanto más tiempo disponible, menos productividad
Si sabes que tienes por delante seis horas para hacer unas tareas, tardarás seis horas o más; sin embargo, a medida que dispones de menos tiempo para hacerlas, es más probable que no solo las termines a tiempo, sino que, además, te sobre un margen para organizar tus tareas del día siguiente, tomarte una infusión o simplemente cerrar el chiringuito y desconectar. Dime, ¿identificas en ti esto que te digo?

13/15
Stop al perfeccionismo
No hay nada peor que perderse en el perfeccionismo para alargar inútilmente la ejecución de una tarea. Exigirte siempre la perfección en todo no es óptimo, obviamente. Si crees que el perfeccionismo puede estar mermando tu productividad y haciendo que postergues infinitamente la terminación de algunas tareas, ¡ponte límites!

14/15
¿Te premias?
No solemos hacerlo, pero cada vez que nos fijamos pequeños retos resulta positivo fijar también qué nos vamos a conceder al lograrlo. Un pequeño descanso por cada 20 minutos de concentración, una tarde libre por cada semana de productividad ¡o lo que sea!
Reconócete los intentos y los avances que logres, a veces nos distraemos buscando una mejor experiencia y no nos damos cuenta de que podemos tener esa mejor experiencia en otro momento o, incluso, ¡mientras hacemos la propia actividad!

15/15
Actúa desde el amor
Piensa en esa tarea que estás postergando y trata de hacerla con amor. Sea cual sea esa tarea y sea cual sea la incomodidad que te está llevando a postergarla, se atenuará o desaparecerá, si logras encontrar el amor que hay dentro de ti y lo utilizas para llevarla a cabo.
Trae a tu mente una tarea que no te guste o que, por el motivo que sea, dejes siempre para después. No es necesario que pienses por qué lo dejas para después o qué ganas con ello, solo nombra la tarea. Ahora dime ¿podrías encontrar su lado bonito? ¿Podrías hacerla con cariño? ¿Qué pasaría si encontrases el propósito de hacer esa actividad?
Todos estos trucos y consejos para evitar la procrastinación te ayudarán, además, a aprovechar y gestionar mejor el tiempo, algo que siempre se agradece, ya que hoy en día es algo de lo que no vamos especialmente sobrados.