El “wellbeing”, el equilibrio interior y la paz mental también dependen del lugar que habitamos. Un hogar dichoso es aquel que nos aporta serenidad y confort y en el que la energía positiva fluye sin obstáculos, ayudándonos a conectar con nosotros mismos. ¿Cómo conseguirlo a través del Feng Shui?

5 normas básicas para una casa armoniosa que contribuya a tu bienestar
¿Qué sientes al entrar por la puerta de tu casa? ¿Paz y tranquilidad? ¿O caos y tensión? Nuestro hogar debería ser sinónimo de wellbeing, de bienestar y de armonía, es decir, un lugar al que acudir en busca de energía positiva, refugio y de confort, que nos permita descansar, recargar pilas y ser nosotros mismos.
Pero la teoría no siempre encaja con la práctica. Porque, más allá de practicar mindfulness o de comer saludable, en realidad, existen una gran cantidad de bloqueos y de obstáculos que, sin darnos cuenta, están impidiendo que nuestra morada sea ese espacio en el que nos sintamos mejor que en cualquier otro sitio. De hecho, nuestra casa es un claro reflejo de nuestro mundo interior, así que, si en tu hogar reina el desorden, en tu cabeza también lo hará. O si está lleno de objetos que ya no utilizas, que no te gustan o que no te representan, puede que también necesites deshacerte de mucho ruido mental que te resta en vez de sumarte.
¿La buena noticia? Con cambios mínimos podemos transformar nuestra casa en un hogar cálido y dichoso, que nos transmita toda la calma y el bienestar que necesitamos y, sobre todo, que nos permita conectar con nuestro ser. Porque, cambiando lo de fuera, cambiaremos lo de dentro.
¿Por dónde empezar? Como en todo, antes de nada, conviene hacer un estudio profundo de la situación de partida, decidir cuáles son los cambios necesarios que nos permitan conseguir más equilibrio y bienestar y, finalmente, ponernos manos a la obra y llevarlos a la práctica.
Normas básicas del Feng Shui para un hogar dichoso
Seguro que has oído a hablar del Feng Shui. Pero puede que no lo conozcas bien o que creas que trata de poner los objetos del revés o de decorar nuestra casa como un bazar multicolor. Nada de eso. El Feng Shui es un método “para recuperar nuestra vitalidad y bienestar poniendo orden en nuestro entorno de acuerdo a unas leyes milenarias que descubrieron los emperadores chinos para construir sus palacios”, explica Montserrat Beltrán, instructora y consultora certificada en Feng Shui.
Se trata, más bien, de una técnica de mucho sentido común, que nos aporta resultados a corto plazo y que está totalmente adaptada a la cultura occidental. ¿Su base? Quedarnos solo con lo que tiene sentido (material o emocional), y ubicarlo en el lugar adecuado. Así crearemos un hogar en el que reine la abundancia y la prosperidad, y en la que sea mucho más fácil vivir en armonía con el resto de integrantes de la familia o de la vivienda, recomponiendo, a la vez, el resto de ámbitos de nuestra vida.
Algunos de los errores más frecuentes que cometemos en casa y que nos alejan de un hogar dichoso son, según Beltrán, utilizar los colores inadecuados, acumular objetos que ya no utilizamos, tener la casa desordenada, contar con objetos y cosas que no nos gustan, convivir con humedades difíciles de solucionar o tener el blanco como color predominante. ¿Te suena? Vamos a ver cómo resolverlo.
Fotos: IKEA

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Orden y minimalismo
¿Te gusta todo lo que tienes en casa? ¿Utilizas toda la ropa que tienes en el armario? ¿Has vuelto a revisar los apuntes de la universidad alguna vez? Si la respuesta a estas preguntas es no, ha llegado la hora de deshacerte de todos aquellos objetos y cosas que te roban espacio y que te impiden dejar entrar lo que sí tiene un significado real para ti en este momento de tu vida. Incluidos todos los trastos acumulados en el trastero que, aparentemente, “no ocupan espacio”.
Y es que el minimalismo no va de renunciar y de vivir con poco, sino de rodearte de todo aquello que tenga valor de verdad.
Según Beltrán, “con una mente ordenada sabremos qué tenemos que hacer con nuestra vida, en nuestro día a día. Nos permitirá centrarnos, tomar buenas decisiones y lograr con ello la vida que deseamos”.

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Colores cálidos
¿Sabías que la cromoterapia es capaz de subir o de bajar la energía de nuestra casa? En función de los colores que nos rodeen, será más fácil que nos sintamos tranquilos y relajados, alegres y entusiastas o más bien agresivos o alterados. Según el Feng Shui, los colores que deberían reinar en nuestra casa son los cálidos como el beige, el arena, el melocotón o el rosa palo, evitando el exceso de blanco, por su efecto generador de frío, así como el exceso de negro, gris, plata, o azul o marrón oscuro.
Todos estos, podemos utilizarlos en objetos de decoración, para aportar contraste.

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Decorar con plantas
¡Un auténtico must! Las plantas nos recargan y nos ayudan a conectar con la naturaleza y, por ende, con nosotros mismos. Por eso son un factor clave que favorece la buena energía en casa.
Ponlas en todas las habitaciones de la casa, incluidos el baño, el dormitorio o la cocina. En esta última, puedes aprovechar para cultivar un pequeño huerto urbano con plantas medicinales o aromáticas que te ayudarán a comer sano y a cuidarte más.
Si no tienes suficiente luz, siempre puedes optar por plantas artificiales que sean lo más naturales posible. En tiendas de muebles y decoración como IKEA, por ejemplo, encontrarás un gran catálogo de vegetales de todos los tamaños para convertir tu casa en un auténtico pulmón verde.

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Utilizar cortinas
Aunque parezca una obviedad, conviene recordarlo: para el Feng Shui, el uso de cortinas, estores, visillos y todos los elementos que se utilizan para tapar ventanas y puertas de cristal son un auténtico imprescindible.
¿El motivo? Nos protegen del sol, nos aportan intimidad y evitan que la energía del hogar se escape por los cristales, especialmente cuando no estamos en casa.

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Crear tu espacio de felicidad en casa
Puedes ponerle el nombre que más te guste: “habitación de la alegría”, “espacio de felicidad”, “rincón de pintar”, etc. Se trata que establezcas un espacio en casa pensado específicamente para que puedas realizar aquella actividad que te apasiona y que te aporta tanto bienestar. A la que puedas acudir regularmente a recargarte de aquello que tanto te gusta y que te llene de energía positiva.
¿Un ejemplo? Si tienes una habitación para invitados, pero solo tienes invitados dos veces al año, este puede ser un espacio idóneo para reconquistar y transformar en tu lugar favorito. No olvides que tu casa está para ser vivida y para que estés más a gusto contigo misma y te sientas más feliz y empoderada que en cualquier otro lugar del mundo. ¡Disfrútala como te mereces!