Las infecciones de orina pueden aparecer en cualquier momento de nuestra vida. Afectan a niños, adultos y ancianos, aunque las mujeres con una vida sexual activa son más propensas a padecerlas.
Las infecciones de orina o infecciones urinarias empiezan cuando un grupo de bacterias entran en el tracto urinario y crecen descontroladamente.
Se considera que nos encontramos ante una infección urinaria si esos gérmenes aparecen y se reproducen en alguno o en varios de los siguientes órganos: la uretra, la vejiga, el riñón o la próstata.
Dependiendo de dónde se encuentren los microorganismos causantes, las infecciones pueden dividirse en dos grupos:Infecciones urinarias de las vías altas. Las bacterias han migrado desde el exterior en sentido inverso al que realiza la orina. Se considera de vías altas si alcanza el riñón, la pelvis renal o la próstata (prostatitis).
Infecciones urinarias de las vías bajas. Los microorganismos se quedan más cerca del punto de salida de la orina, en la uretra o en la vejiga (cistitis).
¿Qué personas son más susceptible de padecer una infección de orina?
Existen tres grupos de población con un mayor riesgo de experimentar este tipo de situaciones:Lactantes y niños pequeños.
Personas mayores de ambos sexos.
Mujeres adultas con una vida sexual activa.
Cabe destacar que con el paso de los años la probabilidad de padecer este tipo de infecciones se iguala en ambos sexos.
¿Por qué las mujeres son más propensas que los hombres a padecer una infección de orina?
La principal razón de por qué las mujeres sufren más infecciones de orina a lo largo de su vida es porque las mujeres tienen la uretra más corta que los hombres, lo que reduce “la distancia que las bacterias deben atravesar para alcanzar la vejiga”, tal y como sentencia el portal de la Clínica Mayo.
Más allá de la anatomía femenina, factores de riesgo como la menopausia (la disminución del estrógeno circulante produce cambios en las vías urinarias) y el uso de ciertos tipos de anticonceptivos (diafragmas y espermicidas) propulsan las probabilidades de padecer una infección de estas características.
Hasta el 50% de las mujeres padecerá una infección de orina a lo largo de su vida
Veamos a continuación cinco tips sencillos de aplicar en tu día a día para prevenir la aparición de una infección de orina si eres una mujer sexualmente activa.

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Beber mucha agua, aunque no tengas sed
No hay mejor manera de mantener la uretra sana y limpia que bebiendo grandes cantidades de agua. Un consejo que seguramente hayas oído infinidad de veces, pero que cuesta seguir con rigurosidad.
La orina, de por sí, tiene la capacidad de arrastrar los gérmenes acumulados al exterior. Además de beber agua en abundancia, también conviene que, cuando lleguen las ganas, no te aguantes, sino que te asegures de que existe un baño cerca para que puedas miccionar a gusto. Ah, y recuerda vaciar la vejiga completamente.

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Limpiarse de adelante hacia atrás
Una gran herramienta de prevención de las infecciones de orina consiste en mantener una buena higiene de la zona anal y genital. Limpiarse de adelante hacia atrás después de orinar y evacuar facilita que las bacterias de la región cercana al ano no se propaguen a la vagina y la uretra.

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No tener sexo anal y luego vaginal, sin antes lavarse
En la misma línea de lo comentado en el punto anterior es importante evitar que las bacterias se desplacen. Para una mayor eficacia conviene que todos los participantes de la relación sexual se laven bien los genitales, el ano y la zona perianal antes de cambiar el objetivo de penetración.
Recuerda, también, que el preservativo debe cambiarse entre una penetración y otra para una mayor higiene y seguridad.

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Evitar la humedad
Las infecciones de orina son más frecuentes en verano porque muchas mujeres se quedan con el bañador húmedo más tiempo del recomendado. La humedad constante es un campo de cultivo para microorganismos que pueden escalar por la uretra y desplazarse hacia el interior del organismo con facilidad.
Secar bien la zona genital y llevar siempre consigo un bañador o una muda seca es suficiente para reducir las posibilidades de infección.

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Cambia tu método anticonceptivo
Según relata la Clínica Mayo, los diafragmas y los condones sin lubricante o con espermicida pueden contribuir al crecimiento de las bacterias, por lo que tal vez sería conveniente reflexionar sobre la idea de cambiar de método anticonceptivo, especialmente si tienes infecciones de orina recurrentes.