A leer el futuro en las nalgas

El trasero en forma de manzana denota carisma, dinamismo y creatividad. 


Les confieso que hasta la palabra me causa escozor. 

Me refiero a la 'rumpología', una técnica que, de acuerdo con los que la practican, consiste en leer las nalgas para atisbar en ellas el pasado y el futuro de las personas. 

Así como se los cuento. Se trata, nada más ni nada menos, que de una herencia de los babilonios y los antiguos habitantes de la India, que permite develar todos los aspectos de la vida de la gente, dizque basada en una “estructura similar a la de la neurología”. Que conste que son ellos los que dicen eso... 

Aunque para los profanos el relieve bajo y posterior puede resultar insignificante, para los rumpólogos toda grieta, desnivel, pliegue, hoyuelo, arruga y hasta verruga tiene un significado, por separado o en conjunto, y siempre expresa algo de su dueño. 

Sostienen los expertos de esta 'nalgomancia' que el glúteo derecho tiene toda la representación del hemisferio cerebral izquierdo y que en su redondez (o escasez) se oculta todo lo que vendrá, es decir, es el nalgatorio de las predicciones. 

Por el contrario, la otra mitad, es decir la izquierda, habla, literalmente, del pasado. 

Como es natural, también hay comunicación trasera en las formas y volúmenes. Por ejemplo –y de nuevo me remito a estos expertos del derriière–, quien tenga el trasero en forma de manzana se supone que es, a su vez, carismático, dinámico, creativo y capaz de gozarse la vida. 

La inteligencia, el carácter firme y paciente son inherentes a un nalgaje con una forma semejante a la de una pera, y los optimistas y alegres tienen la cola redonda... Bueno, eso sí lo sospeché siempre. 

Y a los que son de trasero escaso, estos artistas los matriculan, de entrada, como negativos o depresivos.
Y hay que decir que toda esta 'valiosa y relevante' información puede ser extraída, incluso sin necesidad de quitarse la ropa. 

En fin, solo basta saber leer el trasero y, por supuesto, tener clarito que solo los expertos pueden llegar a un nivel tan elevado de sofisticación. 

Aquí hay otra opción para quienes las líneas de la mano, la ceniza del cigarrillo, las marcas del chocolate en una taza, el tarot o los horóscopos no han terminado de interpretarlos en toda su extensión. 

Solo me queda una duda, que se sobrepone a la incredulidad: ¿Qué pasa con las formas artificiales obtenidas en los quirófanos? ¿Será que la silicona y los rellenos logran cambiar también el destino y la personalidad? 

La verdad es que prefiero que dejemos el tema aquí. Francamente no me importa qué digan mis nalgas, total siempre estoy alegre.
Julio Cesar Moreno Duque

soy lector, escritor, analista, evaluador y mucho mas. todo con el fin de aprender, conocer para poder aplicar a mi vida personal, familiar y ayudarle a las personas que de una u otra forma se acercan a mi.

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