Algunos consejos si hay sexo en la primera cita

Hay que vivir la experiencia desde lo personal y evaluarla sin los raseros del buen o del mal polvo.

Es un asunto de gusto, de preferencia y en ocasiones de circunstancias ligadas a la historia y a las expectativas de cada quien, que no permite calificaciones ni descalificaciones.
Aun así, conviene seguir una serie de recomendaciones antes de deslizarse con alguien bajo las sábanas en la primera cita.
La primera es que la situación no admite titubeos. Si la decisión de encamarse es no, pues no insista en prolongar la expectativa.
En caso de duda lo mejor es abstenerse, porque no hay que ser sabio para inferir que la inseguridad en estos casos es un camino expedito al aburrimiento, al desencanto y, lo que es peor, al arrepentimiento.
Si decidió que, ya entrados en gastos, sí se encama, por nada del mundo pase por alto las reglas absolutas del sexo seguro.
Por muy entusiasmado que esté, si no existen las condiciones para una protección adecuada, hay que frenar en seco y bajarse del catre. Si los desbordes hormonales lo empujan a continuar, los dolores de cabeza posteriores le desbaratarán cualquier grato recuerdo.
Ya durante el aquello, exímase de hacer cosas que no quiere o de decir cosas por satisfacer a la otra persona o por no molestar. Eso, además de ser una tontería, le quita la autenticidad necesaria para el goce efectivo de cualquier polvo.
Ahora, lo anterior no indica que el primer encuentro exija un desborde exagerado de sinceridad. Nada más aburrido que la primera experiencia esté plagada de detalles vivenciales y profundas historias personales. Déjelas para después o tenga presente que puede no haber un después y dedíquese al disfrute.
Es bueno que piense en usted, que deje los miedos, que se arriesgue a proponer cosas nuevas que le permitan explorarse. No existe norma que imponga la obligación de satisfacer al otro por encima de todo; hay que vivir la experiencia desde lo personal y evaluarla sin los raseros del buen o del mal polvo.
Les recuerdo que, por lo general en las mujeres, los nervios y la novedad sacan en estampida la posibilidad de un orgasmo.
Así que hay que mirar la cosa desde el momento, la parte divertida y el gusto de un buen encuentro que puede dar las bases para un segundo, donde los polvos son de verdad.
Julio Cesar Moreno Duque

soy lector, escritor, analista, evaluador y mucho mas. todo con el fin de aprender, conocer para poder aplicar a mi vida personal, familiar y ayudarle a las personas que de una u otra forma se acercan a mi.

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