Yo también he sido el mozo!

(para los extranjeros: “Yo también he sido el amante!”)

Bueno, comienzo mi artículo expresando que estoy gratamente sorprendido del apoyo que le han dado la mayoría de las personas a este tema, pero a la vez me pregunto, si muchos lo apoyaron sólo por curiosidad de saber qué diablos les iba a confesar en este artículo (porque colombiano que se respete es bien amarillista), o si es que la mayoría de nosotros ha pasado por esta desagradable situación de ser ‘el otro’, pero a la vez excitante circunstancia de no sólo desear, sino ‘mandarse al buche’ a la mujer o el hombre de su prójimo.
Para comenzar a hablar del tema debo advertir antes que las personas que sufran de moralismo crónico no deben leer este artículo, porque seguramente va a tocar fibras que harán que se revuelvan sus conciencias.

Si usted anda leyendo esta vaina es porque seguramente ha pasado por esta situación ya sea como víctima o victimario, o también puede estar leyendo esto por chismoso. En cualquiera de las situaciones anteriores es válida su curiosidad, pero no será que esa misma curiosidad los pudo haber llevado en algún momento a ser ‘el mozo’?
‘El Mozo’ ó ‘la moza’: dícese de aquel personaje que se echa al buche, hace la vuelta, motelea, bluyinea, o hace cualquier tipo de porquería sexual con ‘otro personaje’ que tiene pareja (lo de porquería es un término muy personal, porque en realidad todos sabemos que es una delicia). Hasta aquí todo bien, el problema viene cuando a esta definición se le agrega la frase ‘se enamora’! ah! Porque algo sí es muy claro y es que ‘el mozo’ o ‘la moza’ que se enamora tiene un 99% de probabilidades de ‘perder el año’ (fracasar en el intento).
Si usted alguna vez ha sido ‘el mozo’ de alguien sabrá que involucrar sentimientos es la mejor forma de perder los estribos. Es muy difícil que una persona que ya tiene una relación estable vaya a dejar ese ‘seguro’ que tiene con su pareja por irse con usted que es una simple ‘aventurilla pasajera’, y si usted cree que esto va a suceder, entonces: siga soñando!
Cuando ‘el mozo’ o ‘la moza’ se enamoran comienzan a vivir una zozobra existencial, pues como nunca tienen el control de la situación, saben que sólo dependen de lo que su amante disponga: el tiempo, los espacios, los viajes, en fin, usted  pocas veces o nunca tiene poder de decisión en nada, a no ser que sea un(a) manipulador(a) que utiliza el arma de revelar su relación clandestina para llevar los hilos de la situación (que maquiavélico soy!). De antemano le digo que usted sabía en lo que se estaba metiendo y no tiene por qué exigir nada! Oiga bien: NADA!!!
‘Los mozos’ y ‘las mozas’ existen para pasar buenos momentos y hacerlos pasar también a sus amantes, no para acabar relaciones o terminar vueltos ‘naco’ (puré) por andar involucrándose más de lo debido. Los mozos deben ser personajes llenos de erotismo y ficción, porque en últimas eso son y para eso existen, para alegrar los ratos y relajar los momentos.
Por último, los mozos no se hicieron para durar toda la vida, para eso están las esposas, esposos, novias, novios, prometidos y prometidas, esos sí se hicieron para durar mucho tiempo. Si usted ahora es ‘el mozo’ o ‘la moza’ relájese y disfrute, y si se enamora mejor salga corriendo, porque sé que se arrepentirá muy pronto si no sigue mi consejo.
Julio Cesar Moreno Duque

soy lector, escritor, analista, evaluador y mucho mas. todo con el fin de aprender, conocer para poder aplicar a mi vida personal, familiar y ayudarle a las personas que de una u otra forma se acercan a mi.

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