En medio de una pataleta, lo único que
sirve es decirle: "cuando te calmes te escucho, antes no".
Si su hijo se porta de manera inaceptable, sea
crítico de la conducta no del niño.
La próxima vez que sus hijos se porten mal, tenga claro qué va a hacer.
Piense en una estrategia clara, ya sea porque los niños se pelearon o tuvieron
una pataleta. Los conflictos se deben solucionar, por ejemplo, diciéndoles a los
niños, cuando tengan una sola versión de lo que pasó, que vuelvan a contarla.
Generalmente no pueden hacerlo pues es imposible ponerse de acuerdo. Es una
excelente estrategia porque así el padre no se ve obligado a ser el árbitro y
ellos terminan por solucionar el conflicto.
Las pataletas se manejan no prestándoles atención. Lo único que sirve es
decirle al niño “cuando te calmes te escucho, antes no”. El padre debe entonces
retirarse. Sin audiencia, la pataleta se acaba mucho más rápido, y si nadie les
presta atención, terminan por acabarse.
No utilice la palabra “no” en exceso, ya que con el tiempo perderá
credibilidad. Diga “no” solo cuando toca.
No tomen en serio la hostilidad de un hijo cuando dice cosas como “odio a mi
mamá”. Están furiosos y no saben lo que dicen. Ponerse bravo con los padres es
necesario para crecer. No aumente la situación gritando. Váyase y déjelo.
Después exíjale una disculpa y dígale que usted sabe que él o ella en realidad
no lo odia sino que es producto de la rabia.
Si su hijo se porta de una manera que usted considera inaceptable, sea
crítico de la conducta, pero no del niño. Diga algo así: “eso que dijiste es feo
y no me gusta”, en vez de decir “tú eres un niño grosero y maleducado”.
Es muy importante elogiar los esfuerzos de nuestros hijos, no solo sus
logros. Es crucial no compararlos con los hermanos o compañeros. Si usted alaba
el esfuerzo, el niño se motivará y hará las cosas cada vez mejor.
Nunca los rotule con etiquetas negativas ni positivas. Decir cosas como “eres
el más necio de esta casa” o “eres el mejor de todos en música” no fomenta el
crecimiento, ni les permite asumir riesgos. Quedan pegados a estos rótulos y les
es difícil siempre ser el mejor o dejar de ser el peor.
Haga esfuerzos reales para que su hijo socialice. El estar con otros niños le
ayuda a desarrollar buena inteligencia social, y es un excelente predictor del
éxito futuro. Saber cómo interactuar bien en grupos va a ser muy importante en
este siglo. Los niños que no sepan colaborar con otros se verán aislados muy
rápidamente. Invítele amigos, llévelo a fiestas y a los partidos. Fomentar la
interacción social también mejora la capacidad de comunicar y le hace sentir
pertenencia a un grupo, lo cual fortalece la autoestima.
En lo posible, introduzca la tecnología en la vida de sus hijos después de
los 6 años, pues les quita oportunidades de socializar. La tecnología en el
hogar debe tener límites y debe ser monitoreado por los padres. Es fácil caer en
la tentación de permitirles estar conectados a toda hora. Esto, como todo
exceso, hace daño. Desarrolle la costumbre usted también de no vivir pegado al
celular o computador, para así darles atención exclusiva a sus hijos.
Con los adolescentes
Con los adolescentes, todo en la crianza se vuelve más pesado. Toca adaptarse
a los cambios emocionales a los cuales estén sujetos dado el bombardeo hormonal.
Pasan de niños a comportarse como adultos jóvenes. Cuando se comporten como
niños toca asumir una actitud firme y amable. Al portarse como jóvenes en
formación toca tratarlos como tal y hablarles como se haría con un joven mayor.
Hay que adaptarse al adolescente y prepararse para cambiar el estilo de crianza
dependiendo de la situación. Una regla de oro es permitirles explorar el mundo,
y para eso se necesita algo de independencia (aunque sea supervisada).
Ellos necesitan experimentar y aprender de sus errores. No sea muy permisivo,
pero tampoco sobreproteja. A los adolescentes les encantan los elogios, por lo
que son tan inseguros. Un buen padre de adolescente debe darle un reconocimiento
por todo aquello que hagan bien. No es tema fácil, pues o a esta edad cometen
muchos errores. Rescaten lo que puedan y esto fomentará una mejor relación.
Tenga límites claros con consecuencias positivas y negativas que tiene que
cumplir, pues el adolescente pone a prueba estos límites. La idea es que los
padres tengan credibilidad siempre. Por último, atrévase a ser ‘impopular’ con
su hijo y haga lo que toca. Si no llegó a tiempo la noche anterior, pierde el
privilegio de salir hasta esa hora. Los privilegios, como todo se ganan o se
pierden. No se desesperen, sus hijos pronto crecerán.