El amor es eso que pasa mientras la
capacidad racional disminuye, es claro, pero evitar enamorarse es una labor que
muy pocos pueden o están dispuestos a llevar a cabo. Dentro del proceso de
enamoramiento existen ciertas circunstancias y/o habilidades que hacen que ese
proceso se acelere o se atrase de una forma considerable, es el caso del sexo y
la ortografía. En esta oportunidad veremos la forma cómo estas dos situaciones
y/o características pueden llegar a tener un gran efecto dentro de las
relaciones, sobre todo las de pareja. Los dejo con estas nuevas teorías que
salen de lo que he podido observar desde lo más profundo del
mar.
Ser buen catre y tener buena ortografía al
mismo tiempo pueden llegar a ser dos características que hagan que una persona
pase de ser una simple cita para convertirse en el amor de su vida. ¿Que estoy
loco? Sí, ya lo sé, pero si se ponen a pensar a fondo, se darán cuenta que
alguna vez se habrán enamorado de alguien porque tiene alguna de estas
características o ambas.
Comencemos por la parte fácil, el buen sexo
enamora, sí, enamora, o en el peor de los casos encoña. Nada mejor que tener una
persona al lado con la cual existe la química suficiente como para poder hacer
de la cama una completa obra de arte. Pero conseguir en alguien buen sexo no es
tan fácil como parece, los buenos catres no proliferan.
Pero por otro lado, un buen catre puede
asegurar buen sexo, pero tal vez no asegure amor. Para que el buen sexo se
convierta en enamoramiento debe existir química, pero la química es algo que
rara vez se da entre dos seres humanos; bueno, después de todo este enredo mejor
definamos una ley cangrejiana de esas que hace varios artículos tenemos
olvidadas.
Ley: En muchos casos
el buen sexo puede enamorar o en el peor de los casos puede encoñar, pero todas
las veces se debe disfrutar.
Muchos seres humanos se pasan toda su vida
buscando una y otra vez alguien con quién comprenderse en el aspecto sexual,
pero también hay otros que se pasan la vida buscando alguien con quién
comprenderse en el aspecto textual. Es así como la ortografía entra a ser una
parte fundamental en la carta de presentación de cualquier persona ante la
sociedad y también ante su posible futura pareja.
No nos digamos bobadas, un personaje con
mala ortografía deja mucho que desear. Si a usted le envían el siguiente mensaje
¿qué pensaría?
"¡Olap! kería desirte ke te he pensado muxo
grasias por aparecer en mi vida y ser la lus de mis ojos. cada dia abrá una
rasón + para ser felis y esa eres tu. te amo." att. El último error de tu vida.
(Este es un mensaje real del cual no puedo hacer público el nombre del autor
debido a que me puedo meter en líos, por ello cambié el apodo del
remitente).
Sí, 'El último error de tu vida' porque de
seguro jamás volverá a meterse con alguien que sea capaz de escribir como un
mandril.
A continuación lo que yo haría si recibo
este mensaje:
1. Cambio de ciudad.
2. Cambio mi número
telefónico.
3. Bloqueo ese contacto en mi nuevo
teléfono (por si las moscas).
4. Jamás vuelvo al lugar en donde conocí a
esa persona.
5. Me uno a una ONG que luche por la
alfabetización de la humanidad.
6. Doy gracias a mis padres y profesores
por la educación que me dieron.
7. Me invento un test de inteligencia para
aplicárselo a las siguientes personas que lleguen a mi vida.
Dejando a un lado mi exacerbada reacción
ante semejante esperpento de mensaje, la ortografía deja ver en gran parte el
nivel de educación de una persona, pero hay muchos a los que eso poco o nada les
importa, pero créanme, la mayoría de personas se fijan en este aspecto, y puede
ser un filtro definitivo para dejar fuera de juego a algún prospecto de
pareja.
La ortografía es algo así como esa
habilidad que se puede ver y evaluar más allá del físico. Puede que usted tenga
una cara bonita o un buen cuerpo, pero de eso solo se enamoran los ojos; la
persona se enamora de lo que realmente es, y si usted es un cúmulo de errores
ortográficos, entonces ¿adivine? Usted solo será un error más en la vida de ese
otro personaje.
Aquellos que se dejan llevar por lo fácil a
la hora de escribir o a la hora de tener sexo también llevan las de perder.
Hacer las cosas con apuros lo único que deja es cansancio, a nadie le gusta
tener sexo con la rapidez que un gallo pisa a la gallina, así como a nadie le
gusta recibir un mensaje que por ser escrito a la carrera llega lleno de errores
y horrores ortográficos. Si a usted realmente le interesa la otra persona tómese
su tiempo para hacerle ver las estrellas en la cama, y también tómese su tiempo
para escribirle de una forma decente.
Moraleja: las
abreviaturas no son buenas en la ortografía y tampoco en el sexo; cuando usted
abrevia una palabra hace que la frase pierda importancia, y cuando abrevia un
polvo hace que su pareja le pierda importancia a usted. Las mejores historias se
escriben en la cama, tómese su tiempo para escribirlas bien.