La aplicación tiene unos 300 millones de
usuarios en el planeta.
“Te quiero mucho.” Silencio. “¿Por qué no me contestas? Veo que estás
conectado…” Minutos después: “Disculpa, no vi el mensaje”. “Pero si estabas en
línea y chequeaste los whatsapps… ¿cómo es posible que no lo hayas leído?”
Seguro que esta conversación le resulta familiar. Sí, hablamos de los conflictos
de pareja gracias al (mejor dicho, provocados por) uso y abuso del WhatsApp, la
ya celebérrima aplicación nacida en el 2009 y que hoy gestiona el envío de 9.000
millones de mensajes y la recepción de otros 15.000 millones en todo el mundo
desde una oficina de 40 personas en Silicon Valley, junto a los gigantes Google
y Facebook.
Una app de pago (su coste es de 1 dólar aproximadamente) diseñada para
smartphones ha revolucionado la forma de comunicarse de los 300 millones de
personas que la usan. Y también la de quererse y de relacionarse en pareja.
Solo en el Reino Unido, el primer país del planeta consumidor de smartphones
(el segundo es España), un 58 por ciento de la población envía mensajes desde su
celular a diario, el 70 por ciento usa alguna app de mensajería instantánea y
apenas el 47 por ciento realiza llamadas todos los días, según un estudio de la
página especializada en nuevas tecnologías The Next Web.
Hace dos décadas esperaba que su novio(a) lo llamara al teléfono fijo de su
casa, hace diez años, que le mandara un mail o un sms y hoy, ya entrados en la
segunda década del siglo XXI, todo el mundo aguarda con anhelo ese símbolo con
un pequeño teléfono metido en un globo verde, es decir, la señal inequívoca de
que le ha llegado un whatsapp.
La investigadora Mieria Fernández, de la Universidad Abierta de Cataluña,
opina que es el medio ideal para estar en contacto, abona el terreno del amor
sin necesidad de estar frente a frente y mantiene la intimidad. Por su parte,
Francesc Núñez, experto en sociología de las emociones, cree que muchos jóvenes
están descubriendo que gracias a él son más lanzados en una declaración de amor,
ya que no nos obliga al temido contacto piel con piel.
Pero WhatsApp también es, en realidad, un arma de doble filo. Al principio
puede encender la llama, pero también genera ansiedad y una falsa ilusión de
control. ¿La razón? La herramienta permite ver cuando una persona está en línea
y a qué hora se conectó por última vez.
Por eso, uno de los principales problemas con los que se encuentran los
enamorados que usan WhatsApp cuando la relación ya está consolidada son los
celos. Tener la opción de comprobar que su pareja habla por este medio con otras
personas puede generar desconfianza y suspicacias.
WhatsApp (la abreviatura en inglés de ‘¿What’s up?’ –‘¿Qué tal?’–) alimenta
tantas obsesiones que incluso ha dado lugar a un falso mito extendido entre los
usuarios: el de que cuando envía un mensaje, si junto a este aparece un check
(un símbolo con forma de V de color verde), es que la otra persona lo ha
recibido, y si aparecen dos checks, que lo ha leído. Pero solo podemos saber que
la otra persona ha leído el mensaje si este tiene dos checks y, además, nuestro
contacto se ha conectado después de la hora de nuestro envío. Aunque la mayoría
de los teléfonos cuentan con la opción de “desactivar última hora en línea” para
no controlar ni ser controlados, psicólogos y terapeutas coinciden en que muchas
parejas, después de la ruptura, intentan conocer la actividad del otro en
whatsapp: a qué hora se conecta, cuándo está en línea, etc. Y eso se puede
convertir en una tortura.
Breve diccionario de
términos ‘tecno’
Nomofobia: miedo a no estar conectado al móvil.
Síndrome de la vibración fantasma: consiste en que el
paciente siente la vibración de un teléfono que no existe.
Movilemia: ‘craving’ o necesidad de tener el móvil con uno
mismo en todo momento. Es una especie de síndrome de abstinencia del aparato. Un
55 por ciento de los usuarios come con él en la mesa.
Doble
check: es el doble signo en forma de V y de color verde que nos indica
que un mensaje de WhatsApp ha sido entregado (aunque no significa que ha sido
leído). Line: aplicación gratuita y sin publicidad muy similar
al WhatsApp y su más directa competidora en el mercado de las ‘apps’.
Cuando más se
utiliza...
Uno de los creadores de WhatsApp, Brian Acton, dice que los momentos en los
que los usuarios más usan la aplicación son aquellos de grandes eventos
deportivos o un acontecimiento como una boda real y en la última noche del año.
También hay picos de actividad cuando nos llegan noticias de catástrofes
naturales o amenazas de seguridad. Situaciones que poco tienen que ver con el
amor. ¿O sí?