Hay una emoción que realmente a nadie le gusta sentir. Y es la emoción de la vergüenza.
Ese sentimiento de sentirte inadecuado, incorrecto, imperfecto… y el miedo a que otras personas descubran eso en ti y digan: ¡uff, qué persona más horrible!
La vergüenza tiene que ver con una de estas 3 imágenes distorsionadas inconscientes y falsas, de las que ya te hablé en mis anteriores blogs:
1. Soy malo, incorrecto, inadecuado…
2. No soy valioso, no tengo valor por mí mismo
3. No soy capaz, no soy suficiente
Y la vergüenza está asociada a cada una de ellas. Pues la peor pesadilla es que "la gente" descubra que "yo soy así".
De hecho, el miedo a hablar en público es de los más temidos precisamente porque la vergüenza de que descubran y vean en ti algo que intentas esconder es enorme.
Y conozco a la perfección esta emoción, pues cuando eres de personas como era yo antes: buscando la aprobación de los demás siempre, tratando de agradar a todos, de no generar conflictos, de dar esa imagen de persona buena y generosa, ayudadora… la vergüenza te acompaña siempre.
En una de mis charlas hablo de las 4 capas de la autoestima: y la vergüenza está en la capa más profunda de este estado de infravaloración. Y sólo permitiéndote ser vulnerable y reconociendo tu Sombra que esconde el sentimiento de la vergüenza, logras romper con esta cadena profunda que te impide ser tú mismo.
Por eso, la autoestima, el miedo escénico, miedo a exponerte o mostrarte tal cual eres, emprender, reinventarte o cambiar de vida, o simplemente descubrir qué quieres hacer o cuál es tu propósito, pasa por ese trabajo profundo con tu Sombra y la vergüenza.
asi que cuando quieras hablamos
Un abrazo grande y hasta pronto,
Julioc