Mira, quizás lo que te voy a contar te suene muy prepotente pero no por eso deja de ser verdad.
En 1995 cuanto tomé la decisión de emprender, tenía muchas dudas y preocupaciones con respecto a cómo comunicar y dar a conocer mi mensaje, de hecho, el primer problema era que no tenía mensaje.
Lo cierto, es que no tenía una hoja de ruta o plan de acción para poner en marcha mi emprendimiento. No me conocía absolutamente nadie y el tiempo de mi agenda se disputaba entre las 8 horas que dedicaba al trabajo que me daba para comer y un rato aleatorio en un proyecto insípido cuya semilla empezó con la idea de escribir un libro.
Luego de pensar en ello y darme cuenta de que muchas de las dificultades y necesidades que tenían mis futuros clientes eran casi las mismas que yo tenía.
¿Qué hice?
Identifiqué claramente que mis necesidades, es decir, las necesidades de mis clientes, se basaban en un triángulo que giraba alrededor de cómo hacer que te conozcan creando una marca personal, cómo vivir de ello monetizándolo una vez te conozcan y cómo gestionar un negocio luego de que has monetizado.
Resumido temáticamente y paso a paso sería algo como:
1. Crear una marca personal para ser conocido.
2. Monetizar la marca creando un emprendimiento alrededor de mi conocimiento o expertise.
3. Gestionar mi proyecto y agenda con herramientas de productividad personal.
Han pasado ya casi 28 años y han sido muchos aciertos y errores que he cometido en la consecución de mis objetivos.
De hecho, tal ha sido el nivel de preocupación y ocupación que tuve con estos tres temas, que he dejado escritos 3 libros compartiendo como prueba de supervivencia mis mejores aprendizajes.
¿Te cuento un acierto?
Tengo un blog, pero no uno cualquiera.
Inicié el blog en 2000 cuando casi nadie hablaba de ello, se llama Marca Profesional.
En el blog he tenido invitados, conocidos, menos conocidos, con tips cortos, con ideas largas... conmigo entrevistando y conmigo siendo entrevistado. Pero lo que más me gusta, es que a pesar del tiempo es un proyecto que sigue vivo y aunque en algún momento pensé tirar la toalla, aquí seguimos con los guantes puestos.
Hablo de cómo gestionar el tiempo y cómo ser más exitosos en lo que sea que hagamos, de emprendimiento y de mis inicios, pero si algo destacaría de estos blog, es lo que te cuento donde se plantea una de las grandes dudas que tienen los emprendedores...
Saber cuándo es el momento de dejar de persistir, de soltar, de tirar la toalla.
¿Tenemos que ser guerreros y dejarnos la piel pase lo que pase hasta el final? O ¿es mejor ser práctico y saber cuándo pasar a otra cosa?