Nada más estratégico que decidir si crecer, buscar el retorno de las inversiones, rediseñar la organización, modificar o retirar un producto o generar una alianza.
Todos quienes hemos estado inmersos en el mundo de las organizaciones recordamos los ejercicios de tres días en un lugar apartado de la empresa, con largas discusiones sobre la misión, los valores o la mega de nuestra compañía. Al final del ejercicio quedan unos apuntes del consultor de turno y posteriormente una presentación en power point. ¿El resultado de este ejercicio? Cada uno vuelve a su puesto de trabajo a trabajar en lo que corresponde.
¿Qué sucede con la planeación estratégica que está tan desconectada de la toma de decisiones? ¿Por qué no genera cambios organizacionales y todo sigue igual? A nuestro juicio, la planeación estratégica se quedó estancada en mecánicos análisis tipo DOFA o PEST y perdió la conexión con los grandes asuntos estratégicos de las organziaciones como los clientes, empleados o dilemas como el crecimiento y la estructura de la propiedad.