Queda demostrado que la inversión femenina en perfumes no es en vano.
Todos los sentidos se ponen a disposición en la cama. Una imagen, una palabra, una caricia y un sabor son los condimentos esenciales del polvo.
Que las mujeres son más auditivas y sensitivas y los hombres más visuales son verdades tan aceptadas que, en el juego de la seducción, ellas se esfuerzan por mostrar o insinuar y ellos, en afinar la labia. Eso es común.
Pero de lo sentidos, el olfato es el mejor aliado en la cama. Puede decirse que la nariz es un verdadero órgano sexual. Los aromas son fundamentales para la excitación y se ha probado que quienes han perdido el olfato también pierden parte de la capacidad de goce en el catre.
La nariz configura el más veloz de los sentidos. Se calcula que es capaz de reconocer e identificar y reconocer un olor en menos de medio segundo a partir del análisis de más de diez mil aromas que se encuentran almacenados en el cerebro.
Ahora, si la memoria olfativa está relacionada con faenas de cama o con mero recuerdo de una situación que haya impactado en el departamento inferior del cuerpo, la percepción de un solo olor puede desencadenar las mismas sensaciones instantáneamente y el organismo en pleno queda listo para el ataque amatorio.
Para poder llegar a semejante conclusión, la investigadora alemana Ingelore Ebberfeld se dio a la tarea de analizar las respuestas de tipo sexual después de aspirar una fragancia, en 432 personas, hombres y mujeres adultos.
Durante este trabajo encontró que ocho de cada diez experimentaron algún tipo de reacción que les evocaba el aquello al contacto con algún olor. La mitad reaccionó con mayor intensidad al olor natural de una persona del sexo opuesto; de ellos, el 31 por ciento se mostraron en verdad ganosos con los aromas de la planta baja; el 26 por ciento con los que quedan después de un polvo, y el 23 por ciento se excitaron con las emanaciones de las axilas.
Y si bien el buqué corporal es el que más invita a la cama, la piel perfumada despertó verdadero entusiasmo en cuatro de cada diez personas, siendo los hombres los más seducidos por las fragancias que ellas se untan. Con esto queda demostrado, para tranquilidad de muchas, que la inversión femenina en perfumes y fragancias no es en vano.
Ahora, así como la nariz es la gran buena aliada bajo las sábanas, también puede sacar en estampida las ganas por la ventana por cuenta de un hedor inoportuno.
Eso quedó demostrado en una encuesta reciente hecha entre 11.000 adultos, que ratificó que el mal aliento logra que cinco de cada diez encamados decidan abortar la experiencia o no repetirla jamás, y el mal olor en los pies hace que se vistan tres de cada diez.
Comprobado: las amigables feromonas son compañeras deliciosas en el catre, pero si tiene certeza de terminar en ese mueble, un baño exhaustivo es recomendable. Y si es un rapidito, antes de quitarse la primera prenda una cepillada de dientes le asegurará repetición.